¡Al agua sin riesgos! Consejos indispensables frente al sol y las altas temperaturas
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Por: Yolimarian Torres, periodista de VOCESPR
Con la llegada de los meses de calor intenso en Puerto Rico, especialistas de la Sociedad Puertorriqueña de Pediatría (SPP) exhortaron a las familias a reforzar las medidas de prevención para prevenir emergencias médicas en playas y piscinas, enfocadas en combatir la deshidratación severa, los golpes de calor y los daños por radiación ultravioleta en menores de edad.
Como parte de la iniciativa educativa "Verano sin límites", desarrollada en colaboración con VOCES Puerto Rico, la Dra. Nerián Ortiz, presidenta de la SPP, y la Dra. Milagros Martín de Pumarejo, emergencióloga pediátrica y miembro de la Junta Directiva de la organización, recordaron que los menores son especialmente vulnerables a las altas temperaturas y a la radiación ultravioleta, por lo que requieren medidas de protección adicionales durante las actividades recreativas al aire libre.
La amenaza silenciosa: deshidratación y golpe de calor
Las especialistas recalcaron que uno de los errores más frecuentes es pensar que, por estar dentro del agua, los niños no corren riesgo de deshidratarse. te. Sin embargo, la exposición prolongada al sol, el ejercicio físico y las altas temperaturas favorecen una rápida pérdida de líquidos, aumentando el riesgo de sufrir un golpe de calor, una condición médica potencialmente grave.
“La hidratación tiene que ser constante y consistente, preferiblemente con agua pura, de onza en onza. Los signos iniciales de que un niño está resintiendo el exceso de sol pueden ser sutiles como irritabilidad, vómitos, diarrea o decaimiento”, explicó la Dra. Ortiz. Por su parte, la Dra. Martín de Pumarejo enfatizó que la mejor medida para confirmar una buena hidratación en los niños más grandes es verificar que estén orinando con frecuencia y que la orina sea de color claro.
De presentarse un cuadro de deshidratación donde el menor esté letárgico, caliente o desorientado, la emergencióloga instó a los padres a mover al niño de inmediato a un área ventilada, refrescarlo con agua a temperatura ambiente (no fría ni con hielo) y buscar ayuda en una sala de emergencias pediátrica de manera inminente.
Manejo seguro del sol y quemaduras
Respecto a la exposición al sol, las pediatras fueron enfáticas en que ningún menor de seis meses debe ser expuesto directamente al sol ni al uso de bloqueadores solares, ya que su piel es extremadamente fina. Para esta población, la protección debe ser estrictamente con vestimenta ligera, sombreros y sombra.
Para los niños mayores de seis meses, las médicas recomendaron seguir los parámetros de seguridad de la Academia Americana de Pediatría (AAP):
Evitar las horas pico: Limitar la exposición directa y la "resolana" en el horario de mayor intensidad solar, entre las 10:00 a.m. y las 3:00 p.m.
Bloqueador solar correcto: Utilizar protectores con factor de protección solar (SPF) de 30 o más. La evidencia científica demuestra que un SPF 30 ofrece una protección equivalente a números más altos (como 50 o 100).
Reaplicar protección solar: Aplicar el bloqueador en crema (evitando los aerosoles que se dispersan en el aire) cada dos horas, prestando especial atención a orejas, cara, hombros y cuello.
Barreras físicas: Fomentar el uso de camisas de baño con protección solar (como los rash guards) y gafas de sol en adolescentes que practican deportes de playa.
¿Qué hacer ante una quemadura solar?
En caso de que ocurran quemaduras de primer o segundo grado (enrojecimiento o formación de ampollas), la Dra. Martín de Pumarejo advirtió no deben utilizarse remedios caseros como hielo, pasta dental o mantequilla.
“Lo único que se debe utilizar para tratar una quemadura solar en casa es agua fresca, jabón claro y ungüentos humectantes como vaselina o Aquaphor. Si las ampollas se revientan, no deben manipularse para evitar infecciones, y si el niño presenta fiebre o dolor severo que no cede con acetaminofén, debe ser evaluado por un médico de inmediato”, concluyó la emergencióloga.

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