Guía de emergencia: cómo prevenir ahogamientos infantiles en verano
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Por: Yolimarian Torres, periodista de VOCESPR
Los ahogamientos continúan siendo una de las principales causas de muerte prevenible en la niñez. Ante el aumento de visitas a playas, piscinas y balnearios durante las vacaciones de verano, especialistas de la Sociedad Puertorriqueña de Pediatría (SPP) hicieron un llamado urgente a reforzar las medidas de prevención para evitar tragedias.
Como parte de una serie de temas urgentes abordados durante la iniciativa educativa "Verano sin límites", desarrollados , en colaboración con VOCESPR, hizo un llamado de alerta fundamental sobre la prevención de ahogamientos en la población pediátrica en esta temporada de receso escolar.
La doctora Nerián Ortiz, presidenta de la SPP, recordó con preocupación que los ahogamientos figuran entre las principales causas de muerte entre menores de 1 a 4 años y en infantes, tratándose de una tragedia completamente prevenible. “No podemos bajar la guardia ni un segundo; en apenas dos pulgadas de agua un infante puede perder la vida si no cuenta con las destrezas para levantarse”, advirtió la doctora.
El rol del "Vigilante del agua" y barreras de seguridad
Por su parte, la doctora Milagros Martín de Pumarejo, emergencióloga pediátrica y directiva de la SPP, aclaró que la mayoría de los incidentes en el hogar no ocurren durante fiestas, sino en momentos de descuido cotidiano. Por ello, la especialista enfatizó la necesidad de implementar múltiples capas de seguridad en entornos acuáticos:
Vigilancia sin distracciones: La Academia Americana de Pediatría (AAP) exige una supervisión "al alcance de la mano". En reuniones sociales, se debe designar un "vigilante del agua" por turnos (ej. 15 minutos), quien no podrá usar celular, consumir alcohol ni retirarse de la zona sin pasar el relevo a otro adulto responsable.
Barreras físicas: Toda piscina en el hogar debe contar con una verja de al menos cuatro pies de altura y una cerradura que cierre de forma automática. Las médicas desaconsejaron confiar en lonas o cobertores, ya que los menores pueden meterse por debajo sin ser detectados.
Salvavidas certificados: Los flotadores inflables (como manguitas, boyas o donas) no son seguros ni sustituyen la supervisión adulta. El único equipo recomendado son los chalecos salvavidas aprobados por la Guardia Costanera y que sean del tamaño exacto del menor.
Competencia acuática: La SPP promueve que todo niño aprenda a nadar a partir de los cuatro años. En menores de un año, las clases acuáticas se enfocan estrictamente en destrezas de sobrevivencia, como aprender a flotar boca arriba.
Protocolo ante una emergencia
La doctora Martín de Pumarejo fue contundente al explicar el protocolo de respuesta si un menor es rescatado del agua sin responder: el rescate debe iniciarse de inmediato con reanimación cardiopulmonar (RCP) básica, combinando 30 compresiones torácicas con 2 ventilaciones (respiraciones de rescate), mientras se activa el sistema de emergencias 9-1-1.
“Los niños que sufren un evento de ahogamiento necesitan ventilación pulmonar urgente. Además, aunque el menor reaccione, tosa y parezca haberse recuperado por completo en la escena, siempre debe ser transportado de inmediato a una sala de emergencias con capacidad pediátrica. Estos incidentes pueden desencadenar un daño inflamatorio en el tejido pulmonar cuyas complicaciones graves surgen horas después”, sentenció la emergencióloga, haciendo un llamado a padres y cuidadores a certificarse en cursos de RCP básico.

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